Por ahora, el oficial auxiliar Gustavo Beltrán respira aliviado. Él, que realizó el acta cabeza de sumario en la causa por el crimen del juez Héctor Agustín Aráoz y, horas después, llamó desde su casa al celular de Darío Pérez, quedó en el ojo del huracán. La fiscala Juana Prieto de Sólimo tiene firmes sospechas de que Beltrán podría haber encubierto o alertado al presunto homicida del magistrado. Por eso, reiteró ayer su pedido de que el testigo sea detenido. Pero, luego de escuchar al oficial, el tribunal decidió que este punto se resolverá junto con la sentencia.

Aún así, el policía tuvo que entregar los números telefónicos de su casa y de su celular. La fiscala pidió que se informe qué llamadas entrantes y salientes constan en esas líneas en los últimos seis meses. "Es importante investigar esa relación", dijo Prieto de Sólimo.

El ex oficial Pérez y la ex agente Ema Gómez están acusados de haber matado al juez. Rodolfo Domínguez, Andrés Fabersani y Rubén Albornoz, que trabajaban en la comisaría de Banda del Río Salí,están imputados de encubrimiento agravado e incumplimiento de los deberes del funcionario público.

El 26 de noviembre de 2004, cuando a Aráoz lo acribillaron en su casa de avenida Aconquija al 2.900, Beltrán era el sumariante de turno en la comisaría de Yerba Buena. Por eso, escribió uno de los documentos más importantes que contiene el voluminoso expediente.

Entre ceja y ceja

Había comenzado a declarar el miércoles como testigo; y, desde entonces, la fiscala lo tiene entre ceja y ceja. El oficial (que se desempeña en la sección Robos y Hurtos) no pudo convencerla acerca de con qué fines llamó a Pérez al día siguiente del crimen, cuando este aún no era sospechoso. Lo más llamativo es que lo telefoneó desde su casa y en un horario fuera de trabajo, remarcó Prieto de Sólimo.

Beltrán asegura que aquel 27 de noviembre de 2004 se cruzó de casualidad en una esquina de su vecindario con el también policía Adrián Villagra. "Yo sabía que él había trabajado con Pérez en la seccional 3ª. Pensé que podía tener el número de teléfono de él, y cuando se lo pedí me lo dio", explicó el testigo.

Sin embargo, en todas sus declaraciones anteriores, no había mencionado este hecho. "Villagra y Pérez trabajaron juntos en el año 2000 desde el 10 de febrero hasta el 5 de junio, durante cuatro meses. Habían pasado cuatro años hasta el crimen. ¿Y usted suponía que él tenía teléfono? La falta de credibilidad de su testimonio está en este hecho", insistió Prieto de Sólimo.

La fiscala cree que Beltrán tenía un trato frecuente con Pérez y con Villagra. Pero el oficial sostiene que no eran amigos. "Le vuelvo a repetir. El encuentro con Villagra fue ocasional. Yo iba en un remise, lo vi y me paré. Conversamos y le pedí el teléfono. Podría haberlo tenido o no", contestó el oficial.

Persona de confianza

"Aquí está el quiebre de su declaración señor Beltrán", le advirtió la fiscala. Además, enunció una pregunta que dejó al descubierto todas sus sospechas. "¿Usted era la persona de confianza de Pérez para concurrir a la comisaría de Yerba Buena con el aval y la seguridad de que iba a dar declaración testimonial e iba a ser dado en libertad?", preguntó. Pero el policía asegura que el fiscal de Instrucción, Guillermo Herrera, fue quien le había pedido que consiguiera ese número de teléfono para ubicar a Pérez.

Prieto de Sólimo marcó otros puntos que no la dejaron convencida sobre la sinceridad del testigo. "Usted firmó el acta donde consta la inspección a la cartera de Ema Gómez. ¿Recuerda haber encontrado una tarjeta de puntos de una estación de servicio, y a nombre de quién estaba?", interrogó. "No recuerdo -respondió Beltrán-. La requisa la hizo el subcomisario Alberto Frechina".

La fiscala, entonces, le recordó que había firmado el acta, y que en su declaración había mencionado el nombre de un médico que figuraba en un talonario hallado en esa cartera. "No recuerdo esa tarjeta", argumentó el oficial. Pero Prieto de Sólimo no le dio respiro. "Esa tarjeta estaba a nombre de Pérez. O sea que el 27 de noviembre a las 3.30 ya estaba ese nombre en la causa, y usted lo conocía a él", le señaló ella.

Tras los careos con Domínguez y Fabersani, los vocales de la sala I de la Cámara Penal, Pedro Roldán Vázquez, Carlos Norry y Emilio Páez de la Torre, informaron que se reservarán para la etapa definitiva del proceso la decisión con respecto a la detención o no de Beltrán.

Así, el oficial abandonó el auditorio del Colegio de Abogados un poco más aliviado. Pero si por esas cosas de la vida habló por teléfono en los últimos meses con Darío Pérez, estará en serios aprietos.